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El perro
del hortelano y el valor agregado
El Presidente
García, hace unos meses publicó un artículo que sintetiza las
principales acciones que su gobierno emprendería para poder
enlazarnos en la carretera del desarrollo de manera inexorable.
Entre las acciones que se deben implementar mencionadas en ese
artículo figura la necesidad de generar mayor valor agregado a los
recursos naturales, justamente uno de temas que prioritariamente ha
enarbolado la Sociedad Nacional de Industrias. La evidencia
histórica nos muestra que no existe posibilidad de desarrollo en
algún país si es que no existe un sector industrial manufacturero,
es decir transformador de recursos naturales, sólido y grande. Eso
lo han hecho desde los países europeos en los procesos de
industrialización realizados desde el Siglo XVIII hasta China en la
actualidad. En muchos casos los países que se han industrializado lo
han hecho sin contar con los recursos naturales, lo que les ha
significado depender de otras economías para acceder a estos
recursos para lograr su desarrollo económico. El Perú en ese sentido
es privilegiado debido a que tiene los recursos naturales necesarios
que le faciliten la generación de bienes con valor agregado y
mejores condiciones de empleo en la economía. Pero lamentablemente
se presenta una paradoja: las industrias metalmecánicas no pueden
adquirir en el país, a precios internacionales, las materias primas
que se producen en cantidades importantes en el Perú.
Las empresas mineras y las fundiciones que producen lingotes de
minerales, que es lo que requieren las industrias, prefieren
exportarlos en su totalidad, debido a la colocación de grandes
volúmenes en otros mercados. Por eso es que las empresas mineras le
ofrecen en el mejor de los casos a las empresas manufactureras los
minerales que requieren al precio internacional, pero agregando los
fletes internacionales y demás costos operativos de comercio
exterior y un premio adicional, lo que incrementa el precio del
producto. En esa situación los empresarios manufactureros muchas
veces compran del exterior el mineral peruano pagando un arancel de
9%. Con ello es difícil ser competitivo porque en la mayoría de
países los minerales ingresan sin pagar aranceles. Ello
definitivamente impide que se genere mayor valor agregado y
transformación a los recursos naturales que sería el mejor mecanismo
para reducir la pobreza en el país.
Hasta inicios de los años noventa existía en el país la Ley 18350,
Ley General de Industrias, en la que prácticamente se obligaba a las
empresas mineras – en ese entonces todavía en manos del Estado – a
colocar los productos en el mercado interno al precio internacional
menos los costos de exportación. Es evidente que esta situación no
se debe volver a aplicar, pero tampoco se debe permitir que en aras
del libre mercado se limite las posibilidades de desarrollo. Creemos
que es necesario crear un mecanismo sano que permita el desarrollo
industrial y no perjudique la actividad minera. El argumento que
utilizan muchas empresas mineras es que existe un costo de
oportunidad por los bajos volúmenes de compra que tienen las
empresas que no hacen factible la venta interna del país. Si bien
eso es cierto no debe significar que no se pueda hacer nada y nos
condenemos a ser una economía primario exportadora que facilita la
industrialización de países que no cuentan con riqueza natural.
Evidentemente la Sociedad Nacional de Industrias no pretende que por
ley se obligue a los mineros a vender en el mercado interno los
minerales. Lo que se propone para solucionar esta paradoja, y
permita al Perú industrializarse utilizando sus recursos, es que se
cree un sistema de compras que consoliden volúmenes atractivos para
las empresas mineras y se puedan vender a los precios
internacionales. Este mecanismo podría ser administrado por un
Comité en la que participen los vice ministerios de Industria y de
Minas, la Sociedad Nacional de Industrias y Sociedad Nacional de
Minería, Energía y Petróleo. La tarea central de este Comité sería
realizar la programación de requerimientos de las empresas del
sector industrial durante el año, así como la administración de la
entrega del mineral durante ese período. El precio se determinará a
través de la propia oferta y demanda en el mercado local, teniendo
como nivel máximo el precio internacional. Creemos que con el
mecanismo propuesto se estaría venciendo al perro del hortelano y se
estaría dando un paso importante por la competitividad de la
industria nacional, sector clave para el desarrollo del país.
Fuente: Gaceta Industrial - 12 Enero 2008
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