Joyería made in Perú, un mayor valor agregado de los minerales

En la producción mundial minera nuestro país ocupa un lugar de liderazgo. Para 2007, alcanzó el primer lugar en la producción mundial de plata y el segundo en la de zinc y cobre. En cuanto a la producción de oro estamos en el quinto lugar, por delante de Rusia, Indonesia y Canadá. En verdad, la actividad minera es la columna vertebral de la economía peruana por los ingresos de exportación que genera, los tributos que abona que resultan más del 52% del Impuesto a la Renta y por la capacidad de compra que genera en el resto de la economía, industrias, regiones y trabajadores.

Sin embargo, este patrón primario exportador tiene y tendrá límites de desarrollo cuando cesen o disminuyan los factores que determinan el crecimiento de la demanda mundial de los productos mineros; sea por la posible recesión o depresión de la economía estadounidense, el recalentamiento de la economía china y el menor dinamismo de la economía mundial, al margen de la competencia de los plásticos y del reciclaje industrial de los metales.

De allí la importancia de promover las políticas de un mayor valor agregado, en el marco de las sinergias entre el Estado y el mercado, la negociación estratégica entre el Estado y las empresas privadas, mineras e industriales sobre las políticas más convenientes para el país. Si bien resulta una práctica aceptada para el sector minero no exportar impuestos y las devoluciones de impuestos vía políticas de drawback, no resulta lógico que en las compras locales de oro, plata, cobre o zinc los industriales domésticos paguen precios de Londres o Nueva York más una serie de costos, simulando una exportación e importación que encarecen en demasía el precio internacional.

Es una verdad conocida que el valor de las exportaciones mineras de oro y plata en 2007 fue del orden de los 4,694 millones de dólares. En el caso del oro, se vende al exterior en forma de doré, en una composición variable de 60% de oro y 40% de plata. Las mayores exportadoras de este metal son empresas transnacionales como Yanacocha y Barrick, que determinan más del 60% de la producción aurífera a escala nacional.

Sin embargo, la exportación de joyería y orfebrería elaborada en el país no supera los 100 millones de dólares. Desde un punto de vista nacional y racional para el país sería más conveniente exportar productos manufacturados o terminados, que representen un mayor valor agregado del producto minero, lo cual tendría un efecto multiplicador en la generación de empleo y en la recaudación fiscal.

Ejemplo de estas políticas lo constituye la experiencia italiana, que sin producir un gramo de oro compra en el mercado mundial un promedio de 250 toneladas de oro que representa cerca del 10% de la demanda mundial que se dedica a la fabricación de joyería. Con el oro importado, las más de 7 mil 800 empresas italianas transforman el oro, generando modelos y determinando la moda mundial en la joyería. Y lo más importante, resuelven en parte el problema del empleo, ligando la industria de la joyería, artesanía y orfebrería con el turismo.

En el Perú, el sector minero señala que su negocio está en la exploración y explotación de los metales. A lo mucho llega a la fundición y refinación. Lo curioso es que las principales refinadoras que existen en el país han sido inversiones realizadas por el Estado: en el complejo metalúrgico de La Oroya, la refinería de Cajamarquilla y en la fundición de Ilo.

Sin embargo, la privatización de estas unidades no contempló la posibilidad de priorizar las ventas al mercado interno en el marco de una política de industrialización de nuestros productos mineros.

Por ello es fundamental establecer una política promotora para un mayor agregado de los metales vía políticas industriales para el oro, plata, zinc, cobre, etcétera. ¿Qué conviene más al país? ¿Exportar oro doré o joyería de calidad con la marca made in Perú?

Fuente: Diario El peruano - 12 de marzo del 2008.