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Rock Drill Group triplicará capacidad de producción y proyecta aumentar facturación en 20%

  • 23 abr
  • 5 min de lectura

Herbert Vilcapoma, CEO de Rock Drill Group. Foto: Karen Candiotti / Forbes Perú Staff
Herbert Vilcapoma, CEO de Rock Drill Group. Foto: Karen Candiotti / Forbes Perú Staff

En mayo, el holding industrial proveedor del sector minero trasladará su operación de Chorrillos a Chosica, tras invertir US$ 10 millones. Han comenzado a desarrollar un prototipo de portatropas eléctrico para minas, que podrían fabricar en serie. Su fundador y CEO, Herbert Vilcapoma, detalla sus nuevos proyectos.


L30. Ese es el código de la primera perforadora diamantina que diseñó la peruana Rock Drill Group, o mejor dicho su CEO, Herbert Vilcapoma. Entonces, el ejecutivo tenía unos treinta y cinco años (hoy 60) y trabajaba en el área de postventa de maquinaria para la multinacional sueca Sandvik. Se había dado cuenta de que el sector minero necesitaba un equipo más ligero para excavar, que fuera más fácil de gestionar —sobre todo, de ingresar y maniobrar— en los yacimientos. Y creó —tuvo la idea de hacerlo y lo hizo— el dispositivo, con un diferencial valioso: su tamaño era mediano.


Con la venia de un amigo que en aquel momento era gerente de la mina Iscaycruz (Oyón, Lima), Vilcapoma puso en marcha la perforadora en la inicialmente unidad de Glencore (paralizada en 2009) y logró una productividad 40% mayor al promedio de los equipos usados en el lugar. La dejó 30 días a prueba y no la volvió a retirar de la mina. Se la compraron. “Empezamos la empresa [Rock Drill] con esta máquina”, comenta Vilcapoma, retrocediendo un cuarto de siglo hacia el momento en que constituyó la empresa —al 50%— junto a su esposa Elizabeth, profesora de matemáticas y física y actual CFO de la firma.


Pero la RL30 es mucho más que un prototipo de equipo de minería con potencial de reliquia de museo. Para el CEO de Rock Drill Group —que el año pasado facturó 72 millones de dólares, un 15% más que en 2024 en Perú y México— es “una cábala”. Así lo confiesa el huancaíno a Forbes. “R, del nombre de mi mamá: Rosa. L, López, su apellido; y [30, de] 30 de agosto porque era su cumpleaños”, dice. “Ese es un tema muy bonito que lo tengo acá conmigo”, afirma Vilcapoma y se lleva las dos manos al centro del pecho.


Fue justamente su madre quien lo impulsó a estudiar mecánica cuando él terminó la secundaria, pocos años después de que su padre falleciera. Sus dos hermanos mayores (que años más tarde serían parte del staff de Rock Drill) se habían lanzado de lleno al trabajo. Rosa quería que él y su hermano menor (son cuatro hermanos hombres y una mujer) fueran profesionales.


Convertirse en técnico mecánico no era una posibilidad lejana para Vilcapoma, quien a sus cuatro años se mudó con su familia a la mina San Ignacio de Morococha, en Chanchamayo, Junín. Las máquinas y equipos eran parte del paisaje de su infancia. “Ahí me nació el ‘bichito’ de la minería”, asegura el CEO.

Este año, el grupo se alista para marcar otro hito fundacional. En mayo próximo, se trasladarán a Chosica, a una planta de 10.000 metros cuadrados, que comenzaron a construir hace dos años, con una inversión de US$ 10 millones. La nueva fábrica de Rock Drill tendrá tres veces más superficie que la que operan en Chorrillos las cuatro compañías que integran el grupo: Codrise (que fabrica repuestos de equipos de perforación), Overprime (que los repara, alquila y vende repuestos) y Helix Renting (dedicada al renting y leasing de movilidades para minería subterránea y superficial), además de Rock Drill.


Según Vilcapoma, dicha expansión les permitirá concentrar en un solo espacio —hoy operan en cuatro áreas separadas— la actividad y aumentar en 20% su facturación respecto al 2025. “Vamos a tener capacidad de fabricar más equipos”, dice el empresario y anota que por año actualmente despachan 15 perforadoras. En la nueva planta, podrán crecer hasta cinco veces en el número de piezas de equipo que fabrican (25.000 actualmente al año) y aumentar en 30% la cantidad de equipos, incluidos aquellos para la producción minera, un negocio en el que incursionaron recientemente. Puntualiza que dicha apuesta —las máquinas para explotar metales en las minas— ha implicado una inyección de US$ 4 millones.


El ejecutivo estima que también contribuirá al desempeño previsto para este año el alza del precio de los metales y la demanda de servicios y equipos para exploración. La percepción de Vilcapoma coincide con las cifras oficiales que describen el dinamismo de la exploración minera en el país. De acuerdo con datos del Ministerio de Energía y Minas (Minem), en Perú existe una cartera de exploración minera conformada por 69 proyectos y valorizada en US$ 757 millones.


Pero eso no es todo. La compañía tiene, asimismo, en su pipeline de innovación dos proyectos que esperan ver la luz en el mediano plazo. El primero está asociado al negocio de Helix Renting, pues están diseñando el prototipo de un portatropa eléctrico para 20 pasajeros, lo que permitiría que ingresen hasta cinco veces más personas a la mina de una sola vez. “Una vez que resulte, vamos a fabricar en serie”, sostiene el ejecutivo. Detalla que prevén importar la batería de litio de China y probarla en una mina.


“En minería, todo lo que funciona en Perú puede funcionar en el resto del mundo”, dice, en relación al efecto de la altitud sobre las máquinas, que puede entorpecer el funcionamiento. “Si probamos este equipo a 4.500 metros [sobre el nivel del mar], va a funcionar en México… Va a funcionar en cualquier otro país”, indica.

El segundo proyecto tiene que ver con el uso de inteligencia artificial en sus equipos de perforación. Vilcapoma explica que ya la usan para gestionar el control de productividad de los contratos de servicios de Rock Drill. “Tenemos un área de ingeniería bien fuerte, más o menos 25 ingenieros que están diseñando las máquinas y están en este proceso de la inteligencia artificial”, anota.


El CEO reconoce que cada paso que ha dado en su trayectoria profesional ha estado asociado a su visión y decisión. “Yo aprendo mucho de las oportunidades. Oportunidad que se me presenta no la dejo escapar”, dice el ejecutivo.


Y también —afirma— ha aprendido de algunos traspiés: la firmeza perfeccionista que la edad le ha ayudado a domar y el ímpetu de “no soltar la compañía”. “Quería yo hacer todo, pero ese fue mi error”, dice. Admite que “soltar” el control de la compañía impulsó a Rock Drill a crecer.


Explica que esa decisión lo llevó a establecer un protocolo de sucesión que plantea que eventualmente sus hijos —que actualmente trabajan en Rock Drill—se convertirán en directores. “Ese fue un error que detecté. Y solucioné el problema y ahora estamos donde estamos”, remata.


Hechos relevantes


  • En 2025, Rock Drill Group facturó US$ 72 millones. Del total, el 40% de los ingresos provinieron de Rock Drill; el 30% de Overprime; el 20% de Codrise; y el 10% de Helix Renting.


  • Desde Perú, Codrise exporta a Bolivia, Ecuador y Brasil entre 2 y 3 millones de dólares por año, informa Vilcapoma.


  • En 2015, Rock Drill desembarcó en México con la instalación de una planta de Codrise, puntualmente en Aguascalientes (en el centro del país). Allí poseen una fábrica que históricamente se ha dedicado a producir piezas y repuestos para la industria automotriz. Vilcapoma reconoce que la política arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump sobre los fabricantes de vehículos globales instalados en tierra azteca afectó a su negocio. “Nos está afectando también a nosotros porque prácticamente han cerrado una planta. Pero están llegando otras empresas grandes”, dice, en relación a compañías fabricantes de equipos y maquinaria agrícola. El ejecutivo confirma que buscarán trabajar para ese rubro. El año pasado facturaron US$ 2 millones en México.


Fuente: Forbes Peru

 
 
 

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