Transición energética en la industria: eficiencia, digitalización y competitividad para desarrollo sostenible
- 23 jun
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La experiencia de ABB demuestra que aproximadamente el 97% del costo total de propiedad de un motor durante su vida útil corresponde al consumo de energía. En contraste, solo alrededor del 2% está asociado a la compra inicial del equipo y apenas un 1% al mantenimiento.

Cuando se habla de transición energética, la conversación suele centrarse en grandes proyectos de generación renovable, parques solares, centrales eólicas o nuevas tecnologías para producir electricidad de manera más limpia. Sin embargo, existe un componente igual de importante que muchas veces recibe menos atención: la forma en que la energía es consumida dentro de las operaciones industriales.
Desde la experiencia de Roberto Amaya, Regional Sales Manager NEMA Motors de ABB Latinoamérica, la transformación de la matriz energética ha avanzado de manera sostenida durante los últimos años. No obstante, ese mismo ritmo de modernización aún no se refleja en gran parte del consumo industrial. El sector concentra cerca del 30% de la demanda final de electricidad del país y una proporción importante de sus procesos continúa operando con tecnologías de baja eficiencia energética.
Uno de los principales desafíos se encuentra en los motores eléctricos. Según estudios globales de ABB, más del 66% de la electricidad utilizada por la industria se destina a estos equipos. A nivel mundial, los motores consumen aproximadamente el 45% de toda la electricidad producida, convirtiéndose en uno de los puntos de mayor impacto para mejorar la eficiencia energética, reducir emisiones y fortalecer la competitividad empresarial.
De acuerdo con información del Ministerio de Energía y Minas, cerca del 80% de los motores instalados en la industria peruana corresponden a categorías de eficiencia IE1 o IE2, consideradas las más bajas dentro de los estándares internacionales. Esta realidad genera consecuencias directas tanto en la rentabilidad de las empresas como en sus objetivos de sostenibilidad.
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), la eficiencia energética es uno de los mecanismos más inmediatos y costo-efectivos para reducir emisiones y alcanzar los objetivos climáticos globales, consolidándose como un pilar clave en la transformación industrial. Por lo tanto, es urgente comprender el rol de las industrias en el reemplazo de motores ineficientes, pues el costo kilovatio hora está incrementándose aceleradamente. El reemplazo de cada motor ineficiente, entonces, trasladaría un ahorro energético de hasta 10% de acuerdo a la IEA mencionada previamente, y con variadores de velocidad hasta un 60%.
Un entorno cada vez más exigente
La necesidad de avanzar hacia operaciones más eficientes responde también a cambios estructurales que enfrenta la región. En palabras de Roberto Amaya, el crecimiento poblacional, la urbanización, la mayor demanda de recursos y la incorporación acelerada de tecnologías digitales están incrementando significativamente el consumo energético.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la población peruana pasará de 34.4 millones a 35.8 millones de habitantes hacia 2030, lo que implicará mayores requerimientos de energía, agua, alimentos e infraestructura. Paralelamente, tecnologías como la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas (IoT), la automatización avanzada y los centros de datos están generando nuevas demandas eléctricas y obligando a las industrias a evolucionar con mayor rapidez.
En este contexto, la eficiencia energética deja de ser una iniciativa complementaria para convertirse en una necesidad estratégica. Ya no se trata únicamente de reducir costos, sino de garantizar la sostenibilidad, resiliencia y competitividad de las operaciones frente a un entorno cada vez más desafiante.
El verdadero costo de la ineficiencia
Uno de los principales errores al momento de evaluar la renovación de motores industriales es concentrarse únicamente en el costo de adquisición, según afirma el experto Roberto Amaya.
La experiencia de ABB demuestra que aproximadamente el 97% del costo total de propiedad de un motor durante su vida útil corresponde al consumo de energía. En contraste, solo alrededor del 2% está asociado a la compra inicial del equipo y apenas un 1% al mantenimiento.
Esta realidad cambia por completo la ecuación de inversión. Un motor más eficiente puede representar un desembolso inicial ligeramente mayor, pero genera ahorros sustanciales durante años de operación. Más aún en un contexto donde el precio de la energía continúa registrando incrementos significativos para los sectores residencial e industrial en diversos países de América Latina.
Por esta razón, las regulaciones internacionales impulsadas por organismos como NEMA e IEC avanzan hacia estándares cada vez más exigentes, promoviendo tecnologías que van desde los niveles de eficiencia NEMA Premium 3, NEMA Premium 4, y NEMA Premium 5; y su equivalente en IEC: IE1 hasta IE5, e incluso IE6 en determinadas aplicaciones.
Tecnología para una industria más sostenible
Frente a estos desafíos, ABB viene impulsando una nueva generación de soluciones enfocadas en maximizar el rendimiento energético de las operaciones industriales.
La propuesta combina motores eléctricos de eficiencia NEMA Premium, motores de alta eficiencia hasta IE6, motores de reluctancia, motores de imanes permanentes, variadores de velocidad y plataformas digitales de monitoreo como ABB Ability™, capaces de supervisar en tiempo real el comportamiento de los equipos, anticipar fallas y optimizar el consumo energético.
La integración de estas tecnologías permite alcanzar importantes ahorros energéticos, incrementar la disponibilidad operativa de los activos y obtener retornos de inversión que, en algunos casos, pueden ser inferiores a 18 meses.
Para Roberto Amaya, sectores como minería, cemento, agua y tratamiento de aguas, agroindustria, alimentos y bebidas encuentran en estas soluciones una oportunidad concreta para reducir su huella de carbono, fortalecer su productividad y responder a los nuevos requerimientos de sostenibilidad que exigen los mercados globales.
La transición energética comienza donde se consume la energía
La transición energética no depende únicamente de cómo se genera la electricidad. Su éxito también está determinado por la eficiencia con la que esa energía es utilizada dentro de cada planta industrial.
Mientras las inversiones en energías renovables continúan expandiéndose, existe una oportunidad inmediata y altamente rentable en la modernización de los sistemas de motorización industrial.
Por ello, la verdadera transformación energética de la industria peruana y latinoamericana comienza en el piso de planta, donde cada motor, cada proceso y cada decisión tecnológica pueden marcar la diferencia entre una operación tradicional.
ABB lidera el cambio hacia motores más eficientes en Perú
Mauricio Rosales, IEC, NEMA & Large Motors Product Manager de ABB en Perú, se centra en un desafío estructural del país: cómo la industria puede volverse más eficiente en el uso de energía y agua en un contexto de creciente presión sobre los recursos.
En esa línea, ABB impulsa sus motores para bombeo VHS, diseñados para aplicaciones en pozos profundos y orientados a sectores estratégicos como agroindustria y minería, donde el abastecimiento hídrico se ha convertido en un factor crítico de productividad.
Rosales advierte que muchas decisiones industriales siguen enfocadas en el costo inicial de los equipos, cuando el verdadero impacto está en su operación de largo plazo. “El 97% del costo total de un motor corresponde al consumo de energía durante su vida útil”, señala, destacando la importancia de la modernización tecnológica.
En Perú, sectores como minería, agroindustria e industria papelera ya están migrando hacia motores IE3 e IE4, impulsados por metas de eficiencia y reducción de emisiones. Sin embargo, el especialista señala que la ausencia de una regulación sólida en eficiencia energética aún limita una adopción más acelerada.
Finalmente, enfatiza que la eficiencia no solo debe medirse en términos económicos, sino también ambientales, ya que la reducción de emisiones de CO2 es clave para enfrentar el cambio climático y asegurar la sostenibilidad industrial del país.
Fuente: Energiminas



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