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Transición energética: la naturaleza no puede quedar fuera de la ecuación

  • 22 jun
  • 2 min de lectura

Durante años hemos asociado la transición energética con paneles solares,  turbinas eólicas, electromovilidad y nuevas tecnologías capaces de reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, en medio de ese entusiasmo por la innovación, existe un elemento esencial que suele pasar inadvertido: la naturaleza.


La conversación pública sobre energía limpia suele concentrarse en cuánto podemos generar y con qué tecnología hacerlo. Pero pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre las condiciones que hacen posible esa generación. ¿De dónde proviene el agua que alimenta las centrales hidroeléctricas? ¿Qué ocurre con los ecosistemas que regulan los ciclos hídricos? ¿Cómo garantizamos que los recursos naturales continúen sosteniendo el desarrollo energético de las próximas décadas?


Estas preguntas adquieren especial relevancia en un país como el Perú, donde la energía hidroeléctrica representa cerca de la mitad de la generación eléctrica nacional. Resulta paradójico que, mientras hablamos de transición energética, olvidemos que una parte importante de esa transición depende directamente de la salud de nuestros ecosistemas.


En ese sentido, la reflexión planteada por Analía Calmell del Solar, gerente de Asuntos Institucionales y Sostenibilidad de Celepsa, resulta particularmente pertinente. Cuando afirma que “no existe transición energética posible sin ecosistemas saludables”, no se trata de una frase simbólica ni de un discurso ambientalista. Es, en realidad, una advertencia sobre la estrecha relación entre naturaleza, agua y seguridad energética.


La sostenibilidad energética no puede medirse únicamente por la reducción de emisiones o por la incorporación de nuevas fuentes renovables. También debe evaluarse por nuestra capacidad de conservar los recursos naturales que sostienen esos sistemas de generación. De poco serviría construir infraestructura energética moderna si descuidamos los ecosistemas que garantizan el agua necesaria para su funcionamiento.


En este contexto, iniciativas impulsadas por empresas como Celepsa permiten observar cómo la gestión ambiental puede integrarse a una visión de largo plazo. Su participación en proyectos de afianzamiento hídrico y conservación en la Reserva Paisajística Nor Yauyos-Cochas, así como el trabajo desarrollado durante más de dos décadas en el Programa de Sostenibilidad del Camarón de Río en la cuenca del Cañete, muestran que la protección de los ecosistemas puede generar beneficios que trascienden lo ambiental y alcanzan a las comunidades, la biodiversidad y la actividad económica local.


Fuente: Diario Expreso







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