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Infraestructura compartida: convertir el potencial minero en desarrollo territorial

  • 23 jun
  • 2 min de lectura

Con importantes proyectos de cobre como Michiquillay, La Granja, El Galeno, Coimolache y Cañariaco, las regiones norteñas de Cajamarca y Lambayeque se perfilan como uno de los polos de desarrollo cuprífero más importantes del Perú. No obstante, convertir esta riqueza minera en crecimiento económico para ambas regiones dependerá de un factor fundamental: la infraestructura.


Para Ricardo Labó, especialista sénior en Minería del Grupo Banco Mundial, el desafío va más allá del sector minero, ya que la infraestructura que demandarán los futuros proyectos en el norte del país puede convertirse en un motor de desarrollo para múltiples actividades económicas y generar beneficios sostenibles para las regiones.


“La energía va a ser útil para cualquier sector; las soluciones de transporte, también, para la agricultura, la ganadería y el turismo. La minería es un medio para ayudar a ese desarrollo”, señaló Labó para Desde Adentro.


UN CORREDOR PARA EL DESARROLLO


Labó participó en la presentación del “Proyecto BGS – Corredor Territorial Norte”, un evento paralelo realizado en marco del SIMPOSIO – XVI Encuentro Internacional de Minería, donde la Embajada Británica presentó el estudio de esta iniciativa que busca sentar las bases para el desarrollo de un corredor que integre minería, agricultura, turismo, servicios e infraestructura en las regiones Cajamarca y Lambayeque.


Y es que el corredor minero del norte se vislumbra como oportunidad única, ya que gran parte de su potencial está aún por desarrollarse. A diferencia de otras zonas del país donde la actividad minera ya cuenta con infraestructura instalada, en el norte existe la posibilidad de planificar desde el inicio una red integrada de carreteras, energía, puertos y sistemas logísticos que responda a las necesidades del territorio en su conjunto.


Según manifestó Labó, el Banco Mundial ya ha comprometido recursos de asistencia técnica para financiar un estudio de alcance que permitirá dimensionar la magnitud de las inversiones necesarias y evaluar las mejores alternativas de infraestructura.


“Va a requerir grandes inversiones ligadas a energía, transportes, carreteras, puertos, ferrocarriles o la solución de transporte que se elija”, indicó el especialista.


El objetivo, de acuerdo con Labó, es contar con una visión integral que permita planificar de manera ordenada el crecimiento de la zona, identificar mecanismos de financiamiento y maximizar los impactos positivos para las comunidades.


“Esto no tiene que verse como un desarrollo netamente minero. La minería es un vehículo para impulsar el desarrollo territorial”, aclaró Labó.


Fuente: desdeadentro



 
 
 

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